Una boda en Bélgica

Una boda en Bélgica

Hoy 21 de julio es el día nacional de Bélgica, lo que me ha recordado una boda a la que asistí el año pasado y que tuvo varias cosas curiosas que me gustaría contaros.

Lo primero de todo fueron las invitaciones. En plural, porque había varias diferentes ya que según el tipo de amistad o compromiso te invitaban a una parte u otra de la celebración. Sí, como te lo cuento. Podías recibir invitación sólo para la ceremonia, sólo para el cóctel, la cena, el baile o para todo. El colmo de la sociabilidad.Me pareció algo genial, pero todos sabemos que por desgracia eso no funcionaría aquí. La que se liaría!! “Cóooomo? Que a fulanita la ha invitado a cenar y a mi sólo al cóctel?” Sí, yo también conozco a alguien que diría algo así.

Allí todos saben cuándo tienen que llegar, y sobre todo: cuándo irse. En el momento de entrar al salón, quien sólo estaba invitado al cóctel cogió el caminito y se fue. Sin tragedias ni ataques de dignidad. En fin… no daba crédito.

Otra cosa que me llamó mucho la atención fueron los tiempos. Una hora entre plato y plato. Al principio no lo podíamos creer pero claro, si cuando terminas de comer te vienen y te preguntan “una cerveza en la barra?”… pues la cosa cambia. Que en Bélgica la cerveza se merece un respeto, oiga.

Así que para amenizar la espera, bailábamos con la música del dj, bebíamos y aprendíamos los nombres de las cervezas porque no había copas, sólo rubias, tostadas o con más o menos fermentación. De repente alguien decía “vamos, que viene la carne” y todo el mundo a su sitio a por el segundo plato sin rechistar. Y vuelta a empezar. Sí, es otra cosa que aquí tampoco funcionaría porque la mayoría se quedaría en la barra, y todos conocemos a más de dos y de tres…

Entre una cosa y otra, la tarta apareció a la una de la noche, pero no se hizo nada pesado porque íbamos haciendo la digestión por partes desde las seis de la tarde. Y por si no habíamos bailado suficiente entre plato y plato, el baile “oficial” empezó allá a las dos de la mañana hasta… ni me acuerdo!

Sin duda esta una fue de las bodas más curiosas y divertidas en las que he estado últimamente.

Como veis, hay bodas que se salen de lo común y si le damos una vuelta seguro que la vuestra también lo será.

Salud!!

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